26 de julio de 2010

Jerash

Siglos enterrada bajo la arena han convertido a la antigua Gerasa romana en un conjunto digno de verse. Fundada entre los siglos IV y III a. C., Pompeyo la integró en la Decapolis al conquistar la región en el año 64 y fue en la época de su mayor apogeo, la época romana, cuando llegó a tener entre quince y veinte mil habitantes. 
A mediados del siglo V el Cristianismo se convirtió en la principal religión de la ciudad y a partir de ese momento empezó la construcción de iglesias, en su mayor parte con piedras que se saquearon de los antiguos templos romanos.
Tras la invasión de los sasánidas, la llegada del Islam y el terremoto del año 747, los gloriosos días de Gerasa llegaron a su fin y, aparte de una breve ocupación durante las Cruzadas, la ciudad estuvo deshabitada hasta la llegada de circasianos en el siglo XIX, tras lo cual se apreció la importancia arqueológica del conjunto y comenzaron las excavaciones en 1925.

El arco de Adriano, o Arco del Triunfo, se construyó para conmemorar la llegada del emperador  Adriano a Gerasa en el año 129. Una vez atravesada esta puerta, se accede al Hipódromo, que en la antigüedad tenía capacidad para quince mil personas. Hoy en día se recrean en él, con más pena que gloria, carreras de carros y luchas entre gladiadores romanos. 

El Arco de Adriano
Carrera de bigas en el Hipódromo















Por la Puerta Sur accedían los visitantes que llegaban desde Filadelfia, y era una de las cuatro principales de la muralla del siglo I.  Una vez atravesada esta puerta, se accede a la zona monumental de la ciudad, donde uno de los principales edificios es el Templo de Zeus. Construido sobre los restos de un templo anterior está situado en un alto, y desde la explanada que hay frente a él se tiene una bonita vista de la Plaza Oval. Junto al Templo de Zeus se halla el Teatro Sur, el más grande de los dos existentes en Jerash. Tenía capacidad par tres mil quinientas personas y algunos de los asientos llevan grabadas letras griegas para facilitar las reservas. Para las naumaquias o batallas navales se inundaba el foso convirtiéndolo en una gran piscina mediante un sistema de conductos y mamparas estancas. La excelente acústica quedó demostrada en nuestra visita mientras tocaban unos gaiteros.
La Plaza Oval, de forma elíptica y de ahí su nombre, tiene unas medidas impresionantes y 56 columnas jónicas del siglo I rodeándola.

Puerta Sur
Plaza Oval














Tempo de Zeus
Teatro sur















El Cardo Maximus, entre la Plaza Oval y la Puerta Norte conserva el pavimento de losas original y en el mismo se pueden apreciar las huellas dejadas por las ruedas de los carros. Las columnas jónicas originales fueron reemplazadas por otras corintias en la remodelación llevada a cabo en el siglo II a.C.  y a lo largo de toda la calle hay un sistema de drenaje para el agua de lluvia.
Desde el Cardo se accede a la Catedral, edificada en el siglo IV sobre un templo anterior dedicado a Dioniso. 

Cardo Maximus
Entrada a la Catedral














El ninfeo era la principal fuente ornamental de la ciudad y, aún hoy en día, conserva su majestuosidad. En su origen una semicúpula la coronaba y estaba revestida de losas de mármol en su parte inferior. El agua caía por su fachada hasta una gran pila, y el agua que desbordaba brotaba de unos caños con forma de cabeza de león hasta los drenajes del alcantarillado de la calle.

Ninfeo
Propileo del Templo de Artemisa














La imagen quizás más conocida de Jerash sea la perspectiva de las columnas del Templo de Artemisa fotografiadas desde abajo. De las doce columnas originales quedan en pie once que los guías espontáneos enseñan y muestran como una de ellas se mueve colocando una cucharilla entre dos de los bloques de la columna: la cucharilla oscila.
Antes del Decumanus norte se encuentra el otro teatro de Jerash, el Teatro norte. Más pequeño que el Teatro sur, dejó de utilizarse como tal entre los siglos V y VI.

Columnas del Templo de Artemisa
Teatro norte















7 de julio de 2010

Wadi Rum

Viviendo en la costa, los desiertos me parecen fascinantes. Y en Jordania la estrella es Wadi Rum, que  no tiene grandes dunas de arena (aunque alguna hay), ni oasis frondosos y exuberantes, si no que es, más bien, un paisaje rocoso y erosionado, pero ese color tan rojizo le da un encanto y una magia especial.
Excavaciones arqueológicas que se han realizado en la zona indican que ya estaba habitada hace casi tres mil años y Ptolomeo, en su Geografía, la nombra como Aramaua. Con posterioridad, los nabateos dejaron también su impronta en la zona, un templo e inscripciones varias.

Wadi Rum
Inscripciones de Alameleh














Dromedarios en Wadi Rum
Una de las rojas dunas














En esta camioneta nos movimos por Wadi Rum
Restos de la casa de Lawrence de Arabia














En el área de Wadi Rum hay varios puentes rocosos, unos más fáciles de subir que otros. Subir a Um Fruth fue fácil; la última parte de la bajada, no siendo difícil, fue algo más complicado, ya que hay que hacerlo sentada.

Puente de Um Fruth
Puente de Burdah














La erosión en el desierto crea peñascos rocosos y, en ocasiones, formas curiosas, como la de la foto que parece un champiñón.

Montaña rocosa en Wadi Rum
Roca - champiñón














En el desierto, qué más típico que pasar la noche en un campamento. Durante nuestro recorrido vimos algunos, unos más preparados y acondicionados que otros.  El nuestro era, ciertamente, bastante rústico.

Campamento de Wadi Rum
Apetece una siestecita















Los amaneceres y atardeceres son, generalmente, bonitos en cualquier parte, pero en el desierto lo son especialmente. Del amanecer no tenemos pruebas, nos dejamos la cámara en la tienda, pero el atardecer quedó grabado.

Anocheciendo
Anochece sobre Wadi Rum














La luna sobre Wadi Rum


Nuestro campamento bajo la luz de la luna




26 de junio de 2010

Petra (2)

Atravesar el Siq de Petra, aunque haya gente, es impresionante; pero hacerlo a primera hora de la mañana cuando no hay casi nadie más, es realmente de película y quien más quien menos, todos nos acordamos de Indiana Jones. Supongo que si atravesáramos el río Kwai,  nos pondríamos a silbar.

El Siq
El Siq



















De igual modo que para llegar al Monasterio hay que subir infinidad de escalones, para llegar al Alto Lugar  de Sacrificios, lo mismo. Pero, otra vez, el esfuerzo vuelve a merecer la pena, aunque solo sea por las vistas.


De camino al Alto Lugar de Sacrificios
Ya estamos casi...














El Alto Lugar de Sacrificios
Vistas desde arriba














Lugar de sacrificios
Uno de los obeliscos cercanos














Desde el Lugar de Sacrificios se puede bajar hacia el centro de Petra. De camino hacia abajo se pasa junto a varios lugares interesantes. El Monumento del León, tallado en la piedra y de cuya boca manaba agua; la Tumba del Soldado Romano, así llamada por la escultura que hay sobre la entrada; el Triclinio, con su bonito interior de columnas estriadas y nichos, cuyas paredes estuvieron originariamente cubiertas con estuco pintado; la Tumba del Jardín, con un bonito pórtico de dos columnas; la Tumba Renacentista, con su elegante fachada y urnas funerarias en las esquinas y sus nichos excavados en la roca, que no tenían usos funerarios.


La Tumba del Soldado Romano, desde arriba
El Monumento del León















La Tumba del Jardín




El interior del triclinio















La Tumba Renacentista


Interior de la Tumba Renacentista

















En el centro de la ciudad de Petra el área de las Tumbas Reales es otra de las zonas más importantes. La Tumba del Palacio, una magnífica imitación de un palacio grecorromano, y el único edificio de Petra en el que se utilizó ladrillos para su construcción, en su parte alta que sobresale de la montaña; la Tumba Corintia, de estilo helenístico  semejante al Tesoro; la Tumba de la Seda, con su fachada deteriorada de colores increíbles; la Tumba de la Urna, también llamada el Tribunal ya que tuvo ese uso. En su interior, al fondo, una inscripción informa de que el lugar fue consagrado como iglesia en el siglo V.

Tumba del Palacio
Tumba Corintia














Tumba de la Seda
Tumba de la Urna



















La Tumba de la Urna
La Tumba de Uneishu



















Después de dos días viendo tumbas con siglos de historia, que mejor modo de despedirse de Petra que tomar una cerveza en una tumba reconvertida para usos más mundanos.

Bar con historia
Interior del The Cave Bar














En Petra no solo los edificios son espectaculares en si mismos, sino que los colores de la piedra en la que están  excavados hacen que todavía sean más increíbles.

Color en Petra
Vetas de color